Es muy difícil comprender el significado de lo
que un terremoto de una magnitud de 7.0 hace en una zona densamente poblada. Y
más aun es difícil imaginar lo que significa cuando la mayoría de las personas
afectadas ya están viviendo en condiciones de vida por debajo del promedio.
Haití es tenido como el país más pobre de
América. Casi un tercio de su PBI es ayuda exterior. Está arruinado por enfermedades,
guerra, huracanes, y ahora, terremotos. Es irreal. Cualquiera que diga que
puede comprenderlo, claramente no entiende nada.
La mayoría de nosotros reaccionamos con
compasión. Sentimos simpatía por los millones desplazados de sus hogares, que buscan
a sus parientes perdidos y quedaron sin poder acceder aun a los más magros
recursos. Algunos de nosotros de alguna manera para donar rápidamente online
para ayudar a aliviar la situación.
Y entonces están aquellos —realmente un número
muy, muy pequeño —que se ocupan de interpretar para nosotros el significado del
desastre. Tratarán de extraer lecciones morales de lo que ocurrió. Quizás
encuentren algún motivo para explicar por qué el pueblo haitiano merece tan
lastimosa mala suerte. Hicieron lo mismo después de Katrina y después del
Tsunami. Son rápidos para imaginar por qué sufre la gente y mostrar a las
víctimas como un aterrador ejemplo de la ira potencial de Di-s.
Por favor, no escuchen a aquellos que explotan
el sufrimiento humano para su lucimiento retórico.
Ellos les dirán que Di-s nos quiere decir algo
y que si no aprendemos de esto, habrá más calamidades.
Se esto porque es como ellos responden a toda
tragedia que atrae la atención del mundo.
Lo que se resisten a admitir es que no tenemos
idea de por qué esto ocurrió. No tenemos idea de por qué Di-s hace esto. No hay
respuestas que podamos comprender.
¿Cómo debemos reaccionar? Quiero decir, en
adición a ofrecer nuestra ayuda y nuestra simpatía. ¿Cómo se supone que debemos
ver algo como esto?
Justo el sábado pasado, en las comunidades
judías de todo el mundo leímos la primera porción del Libro del Éxodo —una
porción que concluye con la queja de Moisés a Di-s "¿Por qué le has hecho mal a
Tu pueblo?"
La respuesta a esta pregunta viene al
principio de la lectura de Torá de esta semana, en la cual, básicamente, Di-s
responde que los patriarcas Abraham, Isaac y Jacob, también tenían motivos para
cuestionarLo, pero nunca lo hicieron. En otras palabras, Di-s no responde a la
pregunta. Sino que le dice a Moisés que desde otra perspectiva —la perspectiva
de los Patriarcas —nunca ocurrió que alguien formulara tal pregunta.
Realmente es bastante destacable. Di-s nunca
respondió a la pregunta.
Me pregunto si esto se debe a que Moisés no
podía comprender la respuesta… ¿O quizás sabía que podía?
No es para nosotros estar cómodos con el
sufrimiento humano. Ciertamente no es para nosotros racionalizar o, peor aun,
usar la falsa piedad para explicar audazmente lo inexplicable.
¿Tiene Di-s un plan? ¿Sabe lo que está haciendo?
Si
¿Podemos explicar qué es? Si lo hacemos,
mostramos que no sólo hemos perdido nuestros corazones sino también nuestras
mentes.