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Hace muchos años, cuando el Templo de Jerusalém estaba en pie, vivían allí dos tenderos llamados Rabí Elazar ben Tzadok y Aba Shaul ben Botnit.
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Rabí Akiva comprendió que algo verdaderamente raro estaba pasando. Le ordenó al hombre que se detuviera y le pidió que le explicara quién era y qué estaba haciendo.
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La bendición del Rav fue cumplida. Rab Huna se hizo muy rico. No le faltaba nada. Inmediatamente llegó la época de su hijo, Rabá, casarse. La boda fue un gran y magnífico evento.
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Dice le Talmud: "De acuerdo al esfuerzo así es la paga".
Al llegar a su hogar ordenó a su esposa preparar la mesa para comer. "Pero no tenemos nada de alimento en casa. ¡Esperaba tu llegada para que me dieras algunas monedas para ir al mercado!" -dijo la mujer sorprendida...
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Relatos del Talmud
Decretaron: “Iehudá que nos exaltó, será elevado. Iose, que se quedó callado, será exiliado a Tzipori; Shimón que nos denigró, será ejecutado.
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Más tarde, al mediodía, volvió y le pidió al Emperador que saliera. - Estoy listo para mostrarte a Hashem - anunció.
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Por Rojel Yaffe
Rabi Moshé preguntó a su amigo sobre su vida, su familia, sus viajes. Biniamín contestó a todo pero no pudo contenerse y preguntar: “Rabi Moshé, ¿qué está haciendo aquí solo, en esta cueva en el desierto?”
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Talmud, Taanit 5b
Un hombre viajaba por el desierto hambriento, sediento y cansado cuando se encontró con un árbol que proporcionaba abundante sombra y frutas deliciosas.
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