Un consejo :
Ingresa tu email y recibirás todas las semanas nuestro boletín con refrescantes artículos para reflexionar y emocionarse, enriqueciendo tu vida semana a semana. Y ademas, es gratis.
¡Ahh, antes que me olvide visita nuestra pagina de Facebook!
Printed from es.chabad.org

¿Por Qué Gritamos?

¿Por Qué Gritamos?

 E-mail

Algunas personas se preguntan por qué los padres gritan a sus hijos. A continuación les explico la lógica que hay detrás de esta acción.

¡Los chicos pueden ser tan exasperantes! Puedes llamarlos, y volver a llamarlos y no vienen. Les gritas y les explicas y no escuchan. A veces les tienes que pegar cuatro gritos para que te presten atención. Entonces, cuando les gritas, por fin te toman en serio.

Otra buena razón para gritar es que te ayuda a que puedas desahogarte. Es muy frustrante andar corriendo todo el día de aquí para allá, haciendo los mandados, trabajando, llevando la casa, ocupándote de todo el mundo para, después de todo esto, tener que lidiar con un hijo para quien la idea de una diversión es fastidiar de todas las maneras posibles al bebé en su hora del baño. ¿Cuánto puede soportar una madre? Al gritar liberamos las tensiones y así evitamos desarrollar úlceras.

Y dicho sea de paso, a nosotros nos gritaron mucho y salimos bastante bien. Nos convertimos en correctos y equilibrados miembros de la sociedad. Bueno, quizás no tengamos la mejor relación con nuestros padres pero, lo principal es que el resultado no ha sido malo.

Por último, no lo podemos evitar. Gritar está en nuestros genes y es una reacción que surge de los modelos que nos brindaron nuestros padres. Es natural. Lo que se aparta de lo natural es no gritar. Exige mucho autocontrol, es algo así como dejar de consumir azúcar, café y harinas blancas por el resto de nuestras vidas. Si partimos de la base que no deberíamos gritar, entonces nuestras cuerdas vocales vendrían pre-programadas en Mute.

Es así, son las explicaciones (¿racionalizaciones?) más comunes y corrientes para justificar los gritos que hemos recibido de nuestros padres. Y, aunque todas contienen elementos de verdad, hay otra cara de la moneda que debe ser considerada. Cuanto más gritemos a nuestros hijos, mayor será la cantidad de hábitos nerviosos que van a desarrollar. Cuanto más griten los padres tanto más aumentarán los síntomas del estrés, tales como arrancarse el pelo, escarbarse la nariz, parpadear, mojar la cama y otros. Cuanto más gritemos, peor será la salud física de los niños: más dolores de cabeza, de estómago, resfrios y gripes. Cuanto más gritemos, mayores serán los problemas de conducta de nuestros hijos: desobediencia y desafío en casa o el colegio.

Cuanto más gritemos, más problemas sociales tendrán nuestros hijos: serán víctimas de hostigamiento, o serán hostigadores, les costará hacer amigos y mantenerlos. Y, cuanto más gritemos, mayor será la tendencia de nuestros hijos a presentar falta de concentración para hacer los deberes. Ningún niño proveniente de un hogar donde se grita presenta toda esta sintomatología en forma simultánea; la vulnerabilidad individual de cada niño determinará el o las áreas de funcionamiento que podrán verse afectadas.

Y todavía queda más para agregar. Si les gritamos ininterrumpidamente durante dos décadas (es decir, durante los años de la adolescencia) entonces, una vez adultos, tenderán a presentar: más desórdenes de personalidad, más problemas de relación, más depresión y ansiedad, más problemas de salud, más dificultades como padres, más disfunciones de todo tipo posible.

Cuanto más gritemos a nuestros hijos, menos les vamos a agradar. Cuanto menos les agrademos, tanto menos querrán parecerse a nosotros. Al no identificarse con nosotros, posiblemente también rechacen nuestras enseñanzas, nuestros valores y cualquier cosa que queramos impartirles. Por eso, cuanto más gritemos, menos influiremos sobre nuestros hijos para que sigan por el camino que queremos que recorran. Cuanto más gritemos a nuestros hijos, tanto más se verá amenazada nuestra capacidad para transmitirles nuestra herencia judía, enseñarles a diferenciar entre el bien y el mal y compartir nuestras lecciones más importantes.

Además, hay grandes posibilidades que los niños a quienes gritamos con frecuencia durante dos décadas, no nos van a querer mucho cuando lleguen a ser adultos y se vayan del hogar. Algunos no nos volverán a hablar nunca más. Otros tratarán de mudarse al otro lado del mundo y, solo muy de vez en cuando, nos llamarán. Algunos se quedarán viviendo bastante cerca como para discutir con nosotros toda la vida. Veremos –o no- a nuestros nietos. Y muy posiblemente nuestros nietos también reciban gritos porque hemos incorporado un "programa de gritos" a su crianza. Cuando les gritamos a nuestros hijos, también les estamos gritando a nuestros nietos, bisnietos y... a los que vendrán.

De modo que, aunque por todas las razones anteriores sea tentador gritar, el precio para obtener un poco de colaboración es demasiado alto. Por suerte disponemos de una serie de poderosas alternativas para lograr la colaboración de un niño. Vale la pena tomarnos el trabajo de aprenderlas.

Por Sarah Chana Radcliffe
Sarah Jana Radcliffe , Doctorada en Psicología , es la autora de “Eduque a sus hijos sin levantar la voz”
© Copyright, todos los derechos reservados. Si te ha gustado este artículo, te animamos a distribuirlo, siempre y cuando cumpla con la política de derechos de autor de Chabad.org.
 E-mail
1000 Caracteres restantes
Deseo ser notificado cuando se publiquen nuevos comentarios.
Ordenar por:
Discusión (135)
14 Julio, 2015
De gran valor, mayormente cuando el consejo viene de los depositarios de la verdad, el pueblo de Dios: Isrrael
Sergio Baires
8 Julio, 2015
Gracias por el consejo que me dan . Ojala aprenda a no gritar a 6 años q le grito a mi hija y no se como controlarme y quiero cambiar esa aptitud fea q tengo yo
fatima baez
28 Junio, 2015
Para Que Gritar...
Si es claro, para que Gritar. Solo lo hacemos por la capacidad de controlar, no dejamos que los caracteres de las otras personas afloren por si mismas, nuestra habilidad de someter al más débil nos hace fuertes, nos convertimos en verdugos de nosotros mismos. Porque tarde o temprano cosecharemos por cada una de nuestras actitudes y veremos un resultado tan abrumador y desesperanzador al no poder remediar todo el daño que podamos haber infligido a nuestro semejante, y más si representa a nuestras proles. Por tanto, aprendamos a desarrollar el don de la paciencia, creyendo y pidiendo al Eterno para desarrollar una familia mejor. Gracias hermana Sarah por tal excelente artículo. Shalom Adonai
EDIXGIL
Maracaibo-Venezuela
24 Junio, 2015
doctora no se si me respondera pero gracias por su articulo me hace reflexionar pero se me acaba la paciencia con mi hijita tiene un caracter dificil si también grita como yo y tira todas las cosas al piso si no le doy lo que ella pide y no se lo doy evito gritar pero me hace gritar.
jacki
lima -peru
18 Junio, 2015
Gritar no siempre ayuda
Cada grito significa para el hijo una humillación de su propio padre. Lo digo porque lo vivo y no es para nada agradable, antes nos sentimos despreciados y lo peor es que a veces se siente que lo hacen con culpa aunque sabemos que no lo es
Anónimo
13 Junio, 2015
Estoy cansada
Crecí sin gritos mi madre jamás levantó la voz y menos nos golpeó, pero tengo una personalidad agresiva,no me siento querida .Grito a mi hijo menor 11 años el nunca quiere estudiar y me siento frustrada no se como reaccionar y cada día que pasa siento pena y más pena . Estoy separada del papa de ellos y las peleas aún así no desaparecieron.
Orietta
Santiago Chile
30 Abril, 2015
Los gritos cansan
Vivir con una persona que se gana autoridad con gritos ahoga las relaciones interpersonales y cansa. Urge hacer programas para que sea un mundo sin gritos
Anónimo
Toluca Mexico
13 Marzo, 2015
Por qué gritamos.
A veces lo malo no son los gritos, sino los insultos que los acompañan.
Si tenía algo claro es que yo no quería ser así y cuando tuve a mi hija y vi como afloraba mi aprendizaje de décadas me hice la promesa de estar alerta y no pasarle a mi hija mi aprendizaje, unas veces lo conseguía y otras no, pero en las ocasiones en las que se me iba una mala contestación o mirada mi alerta saltaba y en cuanto me había tranquilizado le pedía disculpas. Creo que al hacer esto poco a poco fui desbancando mi aprendizaje.
Muchas gracias por el artículo.
Angeles
España
30 Enero, 2015

Si. Ya he identificado que vien n de esos gritos y acciones violentas tanto de mis padres como de hermanos mayores y menores... Y como hacer para modificar? Yo misma he dejado de ir con mi madre. De perderme en otro país.
Anónimo
guadalajara
12 Enero, 2015
como puedo dar el ejemplo en mi familia de no gritar..! En mi familia mi esposo pierde el control con los peques de 4 y 2 añitos..es desesperante yo termino gritando..los niños llorando y a la vez deseando divorciarme. Gracias.
Anónimo
Show all comments
Cargar después 50
Publicado en ES.CHABAD.ORG